Ajedrez en Cuba

Publicado: 21 octubre, 2011 en Cuba

Creo que uno de los mejores recuerdos que el Malvado Editor tiene de Cuba es el ajedrez. Aprendió las reglas primero en una revista de dibujos (una especie de cómic enteramente dedicado a enseñar ajedrez para niños) y luego en un libro llamado “Viaje al Reino del Ajedrez”, un libro ruso traducido al español de una de aquellas editoriales, Raduga o Mir o Progreso…

Casi todo el mundo sabe que en la URSS el ajedrez llegó a ser materia impartida en las escuelas. En Cuba no tanto, lo que resulta extraño considerando que un campeón mundial y probablemente el mejor jugador de todos los tiempos, Capablanca, era cubano. En todo caso, se jugaba ajedrez en las escuelas en Cuba, y mucho. Recuerdo algunas tardes en que mi concepto de deportividad era mantenerme jugando hasta la última pieza, como si fuera una maratón. Sólo algún tiempo después aprendí a bajar la cabeza, o sea, a bajar el rey cuando todo estaba perdido. En la escuela primaria también tuve el contacto con la primera variante del ajedrez. Se trataba de lo que en inglés se llama suicide chess y que era llamado por nosotros come-come.

Por cierto, que otro de los usos de las piezas de ajedrez era jugar damas. Me he acordado de él al leer un artículo sobre una supuesta variante de ajedrez nativa de Alaska, que resultó ser sólo el juego de damas jugado con piezas distintas una de otra. Claro, todas con su nombre, y el jugador tenía que decir el nombre de la pieza antes de mover (y eran, si no recuerdo mal, 22 de cada lado). Una especie de torneo de memoria también.

Pero me voy del tema. La época dorada de jugar ajedrez fue durante el pre-universitario, donde un torneo extendido por tres años con el gran Joel Hortelano, terminó con una victoria mía, varios empates sudados y, si la cuenta no me falla, cerca de 150 victorias suyas. Yo nunca he sido un gran jugador, nunca he podido memorizar aperturas, excepto la Ruy López y las cinco primeras jugadas del Gambito Nórdico. Recuerdo también que allá en el Club de Ajedrez de Regla lo que hacía furor era la variante Dragón de la Defensa Siciliana, por la cual llegué a concebir un verdadero odio.

Con el paso del tiempo, el Malvado Editor ha “degenerado” en una de esas personas que llaman al ajedrez FIDE de ortodoxo, y que se apasionan por variantes lejanas en el tiempo, como el shatranj o el Courrier, regionales como el Xiangqui chino, el Shogi japonés, el Makruk. Se deleita cuando aprende de un ajedrez siberiano. Ahora milita en los que creen que el antepasado de los ajedreces surgió en el Imperio Kushán o en el reino greco-hindú posterior.

Si usted también siente que el ajedrez que aprendió en la escuela es demasiado uno para un mundo tan plural, le recomiendo pasar por  www.chessvariants.com. Quien sabe y me desafía para una partidita…

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